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Música en la línea del Equador

Música en la línea del Equador

Entrevista a Ruido Selecto

Colombia es una de las usinas musicales más activas de los nuevos sonidos que nacen por estas latitudes en Sudamérica. Desde Medellín, en ese ecosistema en el que conviven la selva, el final de la cordillera andina y parte del Caribe, viene creciendo desde 2013 el proyecto musical de Juan Esteban Herrera (aka Ruido Selecto). Con la música negra (ritmos jamaiquinos y tropicales, que lo desembarcaron en el dub) como materia prima de su sonido, Ruido Selecto está a poco de editar su primer álbum, luego de un puñado de producciones (EP, singles, mixtapes) a lo largo de estos últimos años. Conversamos con Juan sobre el espíritu de Equador, que tendrá diez temas y espera editarse en el segundo semestre de 2021, con un trabajo en co-producción de Folcore y el sello colombiano Grabaciones Tierranegra.

¿Cómo definirías tu búsqueda sonora?

La búsqueda sonora en Ruido Selecto siempre es diversa, hay elementos y detalles de producción que me llaman la atención en diferentes músicas, por ejemplo el uso de los patrones de percusión, las líneas de bajo y la tecnología de audio ligada a ciertas épocas. Estos detalles los exploro influenciado por referentes que siempre estoy descubriendo o redescubriendo. Luego cuando estoy en producción con ideas para nuevas canciones, el estudio se convierte en un laboratorio en donde realizo una labor meticulosa a medio camino entre la ingeniería de sonido y la interpretación de instrumentos.

¿Cuáles son tus principales influencias?

Todas las exploraciones sonoras tienen un punto de encuentro en Ruido Selecto a través del dubmixing y el bass music que son la base electrónica del proyecto y la escuela de donde provengo. Con respecto a géneros musicales, hoy estoy muy influenciado por la música tropical psicodélica de los años 70 y 80 en Medellín – Colombia, con proyectos como Aníbal Angel (Anán) o Wganda Kenya y toda la onda de Discos Fuentes. Me interesa la música del Caribe de hace varias décadas atrás, por ejemplo, Lord Kitchener, pero también el soukous y el funk africano de William Onyeabor, todo está conectado. Hace unos años estaba con la música de la selva latinoamericana. En resumen, si me preguntas por mis principales influencias hoy en día, son Mad Professor y Joe Arroyo.

¿Cuál fue la inspiración central de Equador y cómo fue el proceso creativo en lo musical?

Equador es un álbum inspirado en el ritmo y la cadencia como ritual, también en la danza involuntaria que genera la música del Caribe y su influencia africana. La sonoridad del álbum evoca la música de la montaña, la selva y el caribe colombiano. El proceso de producción del álbum me ha tomado alrededor de tres años, tiempo en el cual he estado explorando la relación África-Caribe desde diferentes enfoques y latitudes, además con diversos setups de instrumentos y máquinas en el estudio. Equador reúne una etapa musical amplia y diversa del proyecto, con el factor característico del baile. Es música para danzar y es un álbum que lleva un proceso amplio de búsqueda sonora que ya quiero publicar.

¿En qué etapa está y cuándo crees que saldrá el disco?

Estoy con todos los preparativos para lanzar el próximo álbum, el cual espero que salga iniciado el segundo semestre de este año. Estamos en fase de mastering. Será una coproducción entre sellos, por un lado Folcore de Barcelona y por otro Grabaciones Tierranegra de Medellín y es una gestión que me alegra poder comunicar. Ya está disponible el corte Darién, un track que suena a selva tropical y viaje chamánico. Viene en camino (¡muy pronto!) el track y videoclip El Barrio, el cual tiene una colaboración con Yoninba, destacado trompetista de Medellín. El tema suena a Salsa Bass o Salsa Steppa (así lo llamo yo). Por último, antes de publicar el disco completo habrá otro lanzamiento, en esta ocasión la colaboración con el talentoso congolés y gran amigo Kizaba. Estas tres publicaciones del álbum evidencian la diversidad de Equador.

¿Qué hay de tus producciones anteriores Secret Lab (2015) y Piratería Caribeña y Contrabando (2019) en este nuevo proyecto?

Hay muchas diferencias, sobre todo porque han sido diferentes acercamientos compositivos. En Secret Lab estaba buscando el dub techno desde la mirada latinoamericana, en cambio en Piratería Caribeña y Contrabando empecé a explorar el continente africano desde los sintetizadores y las máquinas análogas. Ahora en Equador esta línea sigue latente desde un enfoque más amplio, sobretodo porque he entendido que mi música es diversa y porque me gustan los procesos de exploración en cada producción, cada álbum evidencia un proceso creativo, es un laboratorio diferente cada vez y eso es valioso para mi.

¿Qué importancia le das al arte del disco? ¿Cómo será en este caso?

El arte es clave, reúne el concepto del álbum y lo saca del entorno netamente sonoro para llevarlo al audiovisual. En este caso estoy trabajando con Andrés Aceves (Mixticius), un parcero de Bogotá quien ya me entregó el diseño de arte del disco, el cual me ha encantado porque evidencia el trazo propio del artista dentro de una estética minimalista, con una paleta de colores que elegimos para esta publicación.

¿A quién estás escuchando actualmente?

Siempre hay mucha música por escuchar y gente espantosamente talentosa, por acá dejo algunos artistas (entre nuevos y no tan nuevos) que admiro y que me gustaría colaborar: Dj Dmoe, Piper Street Sound, Sereno, Xiomara Fortuna, Juan de Borbón, Clap Clap!,Tribilin Sound, Cerrero, Sonique, Animalej4.

¿Cómo está hoy en día la escena electropical / dub digital / tropical bass en Colombia?

Siguen saliendo proyectos cada día con búsquedas muy interesantes, hay mucho talento y muchos proyectos que le siguen apuntando al Electropical Bass, aún después del boom de hace unos años. En Colombia tenemos una posición estratégica para explorar la música, estamos entre el Caribe, la selva y los Andes, por lo que los proyectos electrónicos son diversos. Lo difícil a veces es mantenerse en el tiempo como artista debido a que estamos en un escenario complejo para proyectos de música independiente y electrónica alternativa, aún así siempre hay propuestas y colectivos publicando música desde hace ya más de una década. Resalto la escena de Bogotá con sellos como Polen y Llorona Records, y en Medellín el sello Tierranegra también ha empezado a publicar música relacionada dentro de la electrónica Latina. También es importante hablar de Folcore, en donde varios artistas colombianos venimos publicando Tropical Bass dentro de un sello que es referente global en este estilo de música.

¿En qué afectó la pandemia a tu producción artística?

Es una situación que no he logrado entender aún, es raro este momento. En el segundo semestre de 2020 teníamos planeada una gira por Colombia con fechas listas, además una nueva visita a República Dominicana. Nada de esto se pudo realizar por pandemia, igualmente ha sido un tiempo para internarse en el estudio y sacar música. No fue fácil pues he tenido muy pocas presentaciones, pero también tuve algo de tiempo para reflexionar sobre el concepto y norte del proyecto. Espero que podamos volver a los gigs y los viajes, porque esos escenarios son claves para el ecosistema de la música.

El Barrio - Ruido Selecto

¿Cómo sigue tu 2021?

En 2021 estoy con la publicación de nueva música y toda la concentración está volcada hacia este material. Además, como productor musical también vengo trabajando con varios artistas de la escena electrónica de Colombia. Como adelanto, este año también estaré publicando con mi B-Side Project de digital reggae llamado Echo Selector.



Diego Altabás

Diego Altabás

Diego Altabás (Argentina, 1977) es periodista, productor, viajero y malabarista. Escribió para reconocidos medios gráficos como Rolling Stone, THC, La Mano, Picadero, entre otros. Durante diez años fue parte del staff de la revista Newton Las Pelotas!, una publicación mítica en el sótano de la cultura editorial, a comienzos de la era 2.0. Hace 18 años co-dirige la productora artística Electroarte (@electroarte), con la que trabaja produciendo y dirigiendo shows performáticos en eventos, fiestas y festivales. Fue co-creador de Día Libre, Encuentro de Arte y Deporte Urbano Freestyle (6 ediciones / 2009-2011). Forma parte hace 10 años de LigLab (@liglab), colectivo de light painting y fotoperformance. En 2017 editó su libro Mexicodelia, una crónica de viaje autobiográfica, bitácora psicodélica por la cultura de la noche y las raves mexicanas en los inicios del 2000.

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